Aprende a usar correctamente el flash

Sumario
  1. Paso 1. Mejor al natural
  2. Paso 2. La intensidad
  3. Paso 3. Distancias
  4. Paso 4. Difusor artesanal
  5. Paso 5. Flash externo
  6. Paso 6. Flash de día
  7. El color que brinda la luz






Lo que hacemos al apretar el botón de disparo de una cámara es dejar pasar al sensor cierta cantidad de luz durante cierto tiempo para obtener una imagen. Pero, ¿qué pasa si no hay luz suficiente?
Nivel: Básico

A la hora de comprar una cámara, tanto de fotos como de vídeo, es conveniente fijarse en la luminosidad del objetivo, representada mediante la letra F.

Y es que la luminosidad del objetivo, junto con la capacidad del sensor para captar luz y de la electrónica de la cámara para procesarla, establece de una forma infranqueable cuál es el mínimo de luz que necesitaremos para que una foto salga bien.

Por debajo, la imagen saldrá subexpuesta (oscura), con ruido (grano) o trepidante (movida).

Por eso, en la lista de prioridades un objetivo luminoso (una F inferior a 3) debe estar por encima de parámetros tan comerciales como el número de megapíxeles y/o la capacidad del zoom.

Ante la cara y a menudo inviable opción de comprar una cámara mejor, está la más socorrida de añadir luz a la escena. Si lo logramos, la foto ni saldrá oscura, ni con grano, ni movida.

Pero el uso del flash tiene grandes inconvenientes cuando no se emplea de forma adecuada. Entre los más acusados, el flash «mata» los colores (las típicas caras de vampiro), pueden aparecer los famosos ojos rojos y, en no pocas ocasiones, el polvo u otras partículas en suspensión nos arruinan la foto.

El flash, además, genera sombras muy duras y artificiales que «delatan» su uso. Veamos algunos pasos sencillos para evitar, hasta cierto punto, estos inconvenientes.
Paso 1. Mejor al natural

El uso correcto del flash, especialmente en cámaras compactas, es complicado, así que nuestro primer consejo es evitar el flash siempre que sea posible. Si no se sabe usar, lo normal es que cause más problemas de los que soluciona, así que, si cuentas con libertad de movimiento, intenta ubicar los elementos o personajes a fotografiar en un lugar donde estén bien iluminados para poder prescindir de él.

Si esa opción no es viable, intenta añadir más luz a la escena reflejándola sobre alguna superficie plana. Cualquier objeto de color blanco o claro que refleje luz puede servir, pero son especialmente útiles los parasoles de coche plateados.

La cantidad de luz que reflejan no es espectacular, pero si desviamos luz desde alguna fuente (una ventana, una puerta, un tragaluz) hacia donde la necesitamos, podemos mejorar bastante el resultado.

Fíjate en la diferencia entre una foto con poca luz natural y la misma escena iluminada con un parasol.




Paso 2. La intensidad

Todos los problemas derivados del uso de flash tienen, al menos, una de las siguientes causas: intensidad excesiva o distancia insuficiente entre el flash y el sujeto/ objeto.

Por eso, un aspecto que debe valorarse cuando se adquiere una cámara es si cuenta con intensidad del flash variable. Y es que son muy pocos los modelos que ofrecen esta función y, sin embargo, resulta extremadamente útil, evitando caras blancas, ojos rojos, sombras duras o la visualización de partículas en suspensión.

La imagen de arriba está tomada con una intensidad de flash de 1/4, mientras que la de abajo , con una de 1/64.




Paso 3. Distancias

La Ley de la Inversa del Cuadrado (o Ley del Cuadrado Inverso) dice que, cuando una superficie está siendo iluminada por un manantial puntiforme de luz, la intensidad de la iluminación en la superficie es inversamente proporcional al cuadrado de la distancia respecto de ese foco luminoso. Es decir, alejarse «un poco» del objeto que se va a fotografiar supone disminuir la intensidad de luz «un mucho».


Al distanciarnos, no solo disminuye la intensidad, sino que la luz del flash diverge, es decir, se dispersa en múltiples direcciones y se reparte, por tanto, de forma más homogénea por toda la escena, evitando así los problemas mencionados. Las dos fotos que ilustran este paso han sido tomadas con la misma intensidad de flash, 1/4, sin embargo, en la de arriba , la cámara estaba a unos 50 cm de la unidad; mientras que en la de abajo estaba a un metro aproximadamente.

El único inconveniente de usar esta técnica es que perderemos el encuadre original, pero podemos usar algo de zoom para compensar. Recuerda, como norma general, alejarte al menos un metro del sujeto/objeto cuando tengas que usar flash.



Paso 4. Difusor artesanal

Pongámonos en lo peor: no tenemos suficiente luz, nuestra cámara no cuenta con flash de intensidad variable y el sujeto a fotografiar está a menos de un metro de nosotros. Hay una forma muy sencilla y socorrida de disminuir la intensidad del flash y de repartir la luz de forma uniforme: colocar justo delante del flash de la cámara una o varias capas de un pañuelo de papel.

Estos son, por lo general, blancos, por lo que no influirán demasiado en el color obtenido. Aunque sea un remedio casero, puede ser una solución de emergencia.


El resultado con pañuelo es más nítido que sin él, cuyo resultado es el de la imagen superior, ya que la cámara estaba exactamente a la misma distancia y se ha usado la misma intensidad del flash (1/4).


Paso 5. Flash externo

Si quieres mejorar tus fotografías y tu cámara cuenta con zapata para flash, quizás ha llegado la hora de que te compres uno externo. El flash externo, de por sí, no soluciona ninguno de los problemas comentados. De hecho, y según su potencia y cómo esté configurado, es posible que los acreciente.

La primera norma a la hora de usar un flash de zapata es no dirigir el flash directamente al objeto/sujeto que se va inmortalizar salvo que nos encontremos a más de un metro y algo de distancia y hayamos ajustado correctamente la intensidad.

Su principal ventaja es, además de asegurarnos de contar con intensidad variable, que la cabeza es basculante y podemos dirigirla a donde queramos.

Si el techo es blanco y no está a mucha altura, es la mejor opción. El flash rebotará en el techo y dará una luz homogénea y uniforme a toda la escena. Si observas de nuevo la imagen del Paso 2 , verás que, al dirigir la luz del flash directamente al objeto, la zona más alejada de la cámara queda más oscura, mientras que la más próxima está más luminosa.

Sin embargo, rebotando el flash en el techo, logramos una iluminación más uniforme.

Otra opción alternativa o complementaria es montar en el flash una tarjeta blanca que nos sirva de reflectante.

Una gran parte de la luz del flash se dirigirá hacia el techo, pero el resto rebotará en la tarjeta e irá hacia el sujeto/objeto proporcionándole una luz muy suave y homogénea. Si nunca lo has probado, te sorprenderán los resultados.

En el mercado es posible encontrar una enorme variedad de accesorios para los flashes externos, uno de los más recomendables es el Rogue FlashBender (www.expoimaging.com).


Paso 6. Flash de día

En contra de lo que muchos piensan, el flash también se usa a menudo durante el día. Su potencia, incluso en cámaras pequeñas, es mucho mayor de lo que solemos imaginar, de tal modo que, durante el día, nos puede servir para rellenar sombras provocadas por un sol intenso. Compara las zonas en sombra para notar las diferencias. Fíjate también cómo en la primera foto se ve mal la zona inferior, pero en la segunda sí que se llegan a apreciar más detalles, incluso un poco el interior de la casa.


El color que brinda la luz

Todos sabemos que el atardecer tiene una luz más «cálida» que el mediodía. Esto lo podemos apreciar fácilmente en que las fotos tomadas a esa hora tienen un marcado tono anaranjado. Es lo que se llama temperatura de color. A modo de referencia, un amanecer o una vela tienen una temperatura, aproximadamente, de unos 2.000 K (grados Kelvin), mientras que la luz diurna a mediodía tiene entre 5.500 y 6.000 K que coincide, aproximadamente, con la temperatura de color de un flash.
Cuando la luz del flash no incide directamente sobre el sujeto/objeto, sino que la hacemos rebotar sobre alguna superficie, absorberá parte del color de esa superficie y cambiará la tonalidad de la escena. Es posible que, al revisar las fotos de abajo, hayas apreciado que la primera imagen, además de estar más oscura, está también más anaranjada que la segunda . En este caso, no se ha usado un flash para iluminar, sino un parasol en el que se ha reflejado la luz natural desde una ventana. El parasol, al ser de superficie plateada, le ha dado a la imagen un aspecto más «frío», con más tonos de azul.
Controlar y corregir el color es algo bastante complejo que se escapa a las pretensiones de este práctico, pero es conveniente que tengas en cuenta este comportamiento de la luz para no llevarte sorpresas...



Fuente: PCActual Ramón Cutanda